El café frente al cambio climático: la frontera del cultivo se mueve
El café arábica es exigente: necesita temperaturas moderadas, una estación seca definida para florecer de forma uniforme y lluvias bien distribuidas. Por eso es uno de los cultivos más sensibles al calentamiento.
Un estudio publicado en 2015 en la revista PLOS ONE por investigadores del CIAT (hoy Alianza Bioversity-CIAT) proyectó que casi el 80 % de las tierras que hoy cultivan arábica en zonas cálidas con estaciones secas largas, como partes de Brasil y Centroamérica, podrían dejar de ser aptas hacia 2050. Incluso las zonas más seguras, como las tierras altas ecuatoriales, podrían perder alrededor de un tercio de su aptitud.
Lo que significa para Honduras
La tendencia es clara: las zonas bajas y medias se vuelven marginales y el cultivo se desplaza hacia mayor altitud, muchas veces hacia áreas de bosque que deben protegerse. Para las familias productoras significa más riesgo, más costos y la necesidad de tomar decisiones con información.
Cómo responder
- Sombra diversificada: los sistemas agroforestales reducen la temperatura del cafetal y almacenan carbono.
- Manejo del suelo: materia orgánica, compost de pulpa y coberturas mejoran la retención de agua.
- Variedades y renovación: elegir materiales adaptados a cada altitud.
- Diversificación: cacao, frutales o maderables donde el café deje de ser rentable.
- Datos: monitorear clima, plagas y rendimiento parcela por parcela.
El Programa ARRAIGO de JJ Global S.A. integra estas prácticas con la medición de carbono, para que la adaptación también se traduzca en valor para el productor.