¿Qué certificación le conviene a su finca o cooperativa?
Una certificación es una inversión: exige cambios en la finca, registros, inspecciones y pago de auditorías. Antes de elegir, la pregunta clave es ¿quién va a comprar y qué le exige?
Tres criterios para decidir
- Mercado: algunos compradores exigen un sello específico. Japón pide JAS para vender como orgánico; Starbucks trabaja con C.A.F.E. Practices; Suiza valora Bio Suisse.
- Punto de partida: una finca que ya no usa agroquímicos de síntesis está más cerca de Orgánico, y desde ahí puede avanzar a Demeter, ROC o Bird Friendly, que exigen la base orgánica.
- Capacidad de la organización: las certificaciones de grupo requieren un sistema interno de control, personal capacitado y registros al día.
Combinar sellos con cuidado
Muchas cooperativas tienen dos o tres certificaciones a la vez, por ejemplo Orgánico y Comercio Justo. Es posible y puede abrir mercados, pero multiplica auditorías y costos. Conviene priorizar las que realmente pagan un diferencial.
El papel del implementador
JJ Global S.A. prepara a la organización: diagnóstico de brechas, plan de implementación, sistema interno de control, capacitación e inspecciones internas. La certificación la otorga siempre un organismo certificador acreditado e independiente.