Huella de carbono del café: por dónde empezar
Cada vez más compradores de café y cacao piden datos de huella de carbono. Antes de contratar un estudio conviene entender qué se mide y para qué.
Dos tipos de huella
- Huella de la organización (ISO 14064-1 y GHG Protocol): todas las emisiones de la cooperativa o empresa, organizadas en alcances 1, 2 y 3.
- Huella de producto (ISO 14067): las emisiones de un quintal o un kilogramo de café a lo largo de su ciclo de vida, normalmente de la finca hasta el puerto.
Las fuentes que más pesan
Los análisis de ciclo de vida del café coinciden en que la etapa de cultivo concentra buena parte de las emisiones hasta la exportación. Dentro de ella, el óxido nitroso (N₂O) que se libera por la fertilización nitrogenada suele ser la fuente principal. En el beneficio húmedo destacan el metano de las aguas mieles y de la pulpa que se descompone sin control, además del combustible y la electricidad para secar el grano.
Primeros pasos
- Definir el objetivo: reporte a un comprador, reducción interna o proyecto de carbono.
- Fijar los límites: qué etapas y qué año se miden.
- Ordenar los datos: fertilizantes, combustible, electricidad, producción y manejo de subproductos.
- Calcular con factores reconocidos (IPCC y nacionales) y documentar cada fuente.
- Elaborar un plan de reducción: eficiencia del nitrógeno, compost de pulpa y tratamiento de aguas mieles.
Una huella bien hecha no es solo un número: es el diagnóstico que dice dónde invertir para reducir emisiones y costos al mismo tiempo.